No los vas a buscar. Te llegan.
La diferencia entre un informe y un aviso es quién da el primer paso. Un informe espera a que te acuerdes de abrirlo. Un aviso te busca cuando hay algo que atender — y llega con la cifra adentro, no con un «revisa el sistema».
- Los rangos los pones tú. Qué es normal en tu negocio lo defines en la primera reunión: hasta cuántos días de mora toleras, qué margen mínimo aguanta cada línea, cuánto stock es poco.
- Solo escribe cuando algo se sale. Si todo va bien, no te molesta. Un aviso que llega todos los días deja de leerse a la semana.
- Le llega a quien tiene que actuar. El dueño, el de cobranzas y el de bodega no necesitan enterarse de lo mismo.
- Y dos veces por semana, el panorama completo. Lunes y jueves por la mañana te llega el resumen del negocio en una hoja, al teléfono y al correo.
Por qué esto cambia la conversación del lunes
La mayoría de las reuniones de indicadores empiezan reconstruyendo lo que pasó: alguien baja los datos, alguien los cuadra, y recién ahí se conversa. Cuando los avisos llegaron durante la semana, el lunes ya no se descubre nada — se decide sobre cosas que todos vieron cuando ocurrieron.
Las cifras de los ejemplos son referenciales y sirven para mostrar el formato del aviso.
Míralo funcionando antes de decidir
En una reunión de 30 minutos te mostramos cómo se arma esto sobre el sistema que ya tienes, sin cambiar nada de tu operación.
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