Primero, lo que sí hace
Contífico es simple de usar y cumple bien lo contable, que es para lo que fue hecho. Es de los sistemas más extendidos del país por buenas razones.
Un sistema de gestión está construido para registrar la operación: facturar, comprar, despachar, contabilizar. Eso lo hace bien. Lo que viene después —comparar, medir contra una meta, avisar antes de que algo se salga— es otro oficio, y no está en ningún transaccional.
Lo que Contífico no trae
Esto sale de implementaciones reales sobre Contífico, no de una comparación de folletos:
- El costo en las facturas de venta — sin eso no hay utilidad ni margen por producto
- Los días de crédito en cartera
- Cualquier reportería de producción
- Exportar un balance detallado de un año sin que cueste trabajo
Los tres primeros no salen ni por su vía de conexión. Aun así los entregamos: es el caso donde más se nota la diferencia.
Y lo que no trae ningún sistema de gestión
Estas seis no son una carencia de Contífico en particular: no están en ningún transaccional, porque no es lo que un transaccional hace.
Ya lo hicimos sobre Contífico
Lo resolvimos con una empresa cárnica que trabaja en kilos: utilidad real por producto, cartera con sus grupos de vencimiento, y producción de cero a cien — órdenes, kilos producidos, cumplimiento por mes, merma y desecho por producto.
El caso se publica sin identificar a la empresa.
No reemplaza tu sistema
Sigues facturando, comprando y despachando en Contífico exactamente igual. Nos conectamos a los datos que ya generas y armamos encima la capa que falta para leerlos.
Míralo funcionando antes de decidir
Una reunión de 30 minutos. No hay que preparar nada de tu lado.
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