Es de las respuestas más razonables que escuchamos: «mejor contrato a alguien que sepa de análisis de datos». Y en muchos casos es la decisión correcta.
Lo que casi nunca está sobre la mesa cuando se compara es el costo real de esa persona. No porque nadie lo sepa —cualquier contador lo tiene— sino porque en la conversación se usa el sueldo, y el sueldo es poco más de la mitad.
Para el décimo cuarto. Cámbialo por el vigente.
Los porcentajes usados son los de la estructura laboral ecuatoriana y se muestran en cada línea para que los puedas revisar. Toda cifra es referencial: confírmala con tu contador antes de usarla para decidir.
Y hay tres cosas que ningún número recoge
No son argumentos contra contratar. Son las tres preguntas que conviene tener resueltas antes, porque las tres aparecen después.
Para qué sirve tener este número
No para descartar la contratación —muchas empresas la necesitan igual— sino para que la comparación sea justa. Con el número completo en la mano, la conversación interna cambia: deja de ser «cuánto cuesta esto» y pasa a ser «cuál de las dos formas me resuelve mejor el problema», que es la pregunta que sí lleva a una buena decisión.
Y no son excluyentes. En varias empresas conviven: la persona hace el análisis del negocio, y lo repetitivo —armar, cuadrar, actualizar— deja de consumirle el día.
Míralo funcionando antes de decidir
En 30 minutos te mostramos qué parte de ese trabajo queda resuelta sola, sobre el sistema que ya tienes. Con eso comparas de verdad.
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